Cuando la corrupción también busca penetrar a quienes investigan: la otra cara de la integridad institucional
Casi siempre que se habla de integridad empresarial, se piensa que el riesgo viene de afuera hacia adentro: una contraparte, un cliente, un proveedor que termina metiendo a la compañía en un problema que no vio venir. Los controles, las políticas, los sistemas de prevención se diseñan pensando en eso. Pero hay una pregunta que casi nunca se hace, y que un caso reciente en Colombia volvió a poner sobre la mesa: ¿qué pasa cuando la corrupción no busca infiltrar una compañía, sino a quienes tienen la tarea de investigarla?
Cuando eso ocurre, cuando el investigador se deja corromper, la tarea de quienes sí hacen lo correcto se vuelve mucho más difícil. Ya no basta con perseguir la irregularidad; hay que empezar, además, a preguntarse quién dentro del propio equipo podría estar filtrando la información que tanto costó reunir. Esa doble tarea —investigar hacia afuera y cuidarse hacia adentro— es, en el fondo, la historia que reconstruyó esta semana el general (r) Juan Carlos Buitrago en declaraciones a El Tiempo.
Buitrago dirigió la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) hasta finales de 2019. Según su relato, durante su gestión tuvo simultáneamente en la mira a Alex Saab —hoy declarado culpable de lavado de activos en Estados Unidos— y a Diego Marín, alias "Papá Pitufo", además de otras redes de contrabando. En total, dice, se desarticularon 92 estructuras y se capturó a más de 1.500 personas durante ese periodo.
Fugas de información e infiltración: cuando el expediente se conoce antes que la orden de captura
Lo que Buitrago describe no es solo una investigación exitosa, sino también sus puntos de fuga. Según su versión, a medida que los procesos avanzaban, información reservada empezó a llegar a los propios investigados. Uno de los episodios que menciona es el de una orden de captura contra Saab, derivada de una investigación por contrabando y lavado de dinero relacionada con cajas del programa Clap incautadas en Cartagena. Antes de que pudiera ejecutarse, según Buitrago, la información se filtró y Saab salió del país.
La respuesta, dice, fue reforzar la reserva: habilitar casas de seguridad junto con la Fiscalía y Homeland Security Investigations (HSI) para reducir el número de personas que conocían los movimientos operativos. Es un detalle que vale la pena resaltar, porque muestra algo que en el mundo corporativo también conocemos bien: cuando un proceso de control se vuelve efectivo, la respuesta del lado ilícito no siempre es enfrentarlo de frente. Muchas veces es buscar la manera de conocerlo por dentro.
Presión, dinero y la vulnerabilidad de las estructuras de control
Buitrago le contó a El Tiempo episodios más directos. Asegura que "Papá Pitufo" habría liderado una colecta de 5.000 millones de pesos con el propósito de sacarlo de la dirección de la Polfa, y que un alcalde le advirtió sobre una oferta de 300 millones para conseguir una reunión con él y frenar las investigaciones en su contra. También sostiene que se detectaron investigadores que presuntamente filtraban información al entorno de Marín, casos que —según su versión— fueron denunciados a los organismos de contrainteligencia.
En diciembre de 2019, Buitrago recibió la instrucción de dejar la dirección de la Polfa. No aceptó el traslado que le ofrecieron y terminó pidiendo su retiro de la Policía después de 33 años de servicio.
Vale la pena mencionar un dato de contexto: para la época de esas investigaciones, el hoy presidente Abelardo De la Espriella ejercía como abogado y representaba intereses relacionados con Saab y Marín, lo que derivó en una demanda de De la Espriella contra Buitrago por injuria y calumnia. El propio Buitrago aclaró que no tiene elementos para atribuirle al actual presidente una actuación indebida en su salida de la Polfa y que durante la conciliación De la Espriella le manifestó que no tuvo injerencia en esa decisión.
Por qué esto también es un asunto de Compliance
Es fácil quedarse solo con la parte judicial de esta historia y no ver nada más. Pero para quienes trabajamos en integridad y cumplimiento, hay una lectura adicional que vale la pena hacer.
Los programas de Compliance — Sistema de Autocontrol y Gestión de Riesgos LA/FT/FP y C/ST, SARLAFT, los sistemas de gestión antisoborno como la ISO 37001— insisten en algo que a veces se trata como un requisito de forma: los canales de denuncia deben ser confidenciales, y quien reporta o investiga una irregularidad debe estar protegido de represalias. El caso que describe Buitrago es, en el fondo, una versión a gran escala de exactamente ese riesgo: ¿qué pasa cuando quien investiga se convierte en el objetivo? ¿Qué tan preparada está una institución pública o privada para sostener esa investigación bajo presión?
La integridad institucional no se mide solo por los controles que existen en el papel, sino por si esos controles resisten cuando alguien con suficiente dinero o poder decide que le conviene que no se apliquen. Eso aplica igual para una entidad estatal que para el oficial de cumplimiento de una empresa que empieza a hacer preguntas incómodas sobre una contraparte.
La mirada de quien estuvo ahí: entrevista con el General (r) Juan Carlos Buitrago
Quisimos ir más allá del análisis y llevar estas preguntas directamente a alguien que vivió esta tensión desde adentro. Por eso conversamos con el General (r) Juan Carlos Buitrago, quien no solo dirigió la Policía Fiscal y Aduanera en uno de sus periodos más críticos, sino que enfrentó de primera mano las presiones que describe este artículo. Le planteamos cuatro preguntas pensadas tanto para entender su experiencia como para extraer de ella lecciones aplicables al mundo del Compliance y la integridad empresarial. Estas fueron sus respuestas:
¿Qué debería tener una institución para que una investigación resista presiones externas sin filtrarse?
Según el General Buitrago:
“Toda institución del Estado, y en particular aquellas que tienen a cargo la seguridad y la convivencia, debe blindarse desde su base a través de un modelo robusto de selección e incorporación del talento humano.
Dicho proceso debe sustentarse en la idoneidad, la competencia técnica y la vocación de servicio, soportado en principios y valores éticos demostrables. Para ello, es imperativo implementar un sistema integral de estudios de confiabilidad y seguridad que incluya la verificación de antecedentes, el análisis patrimonial y financiero, el estudio del entorno familiar y social, y la aplicación de pruebas de poligrafía como herramienta de validación.
De manera complementaria, se debe consolidar de forma permanente la cultura de la legalidad como principio rector del ser y del hacer de cada funcionario. No basta con seleccionar bien, hay que formar, hacer seguimiento y ejercer un control ejemplarizante que garantice transparencia y confianza ciudadana”.
¿Qué paralelo ve entre su experiencia al frente de la Polfa y la de un oficial de cumplimiento hoy, dentro de una empresa?
Como indica Buitrago:
“El Oficial de Cumplimiento, junto a su equipo de trabajo, asume un desafío estructural de alto nivel. Su responsabilidad trasciende la función de control; le corresponde liderar una labor preventiva y anticipativa orientada a instalar, consolidar y medir una verdadera cultura de transparencia e integridad al interior de la organización.
Su gestión debe enfocarse especialmente en garantizar el cumplimiento estricto de los protocolos, procedimientos y controles establecidos que aseguren el buen funcionamiento institucional y la mitigación de los riesgos de corrupción, lavado de activos y captura institucional.
En el caso específico de la Dirección de Policía Fiscal y Aduanera, existe una obligación constitucional y legal ineludible de cumplir a cabalidad con las directrices y políticas de transparencia e integridad establecidas para los funcionarios públicos, actuando siempre bajo los principios de legalidad, probidad y rendición de cuentas”.
¿Qué recomendación les dejaría a las entidades de control y a las empresas por igual sobre cómo proteger a quienes investigan?
Las recomendaciones del General Buitrago a las entidades de control y a las empresas:
“Para garantizar la efectividad de su misión, no basta con dotarlo de herramientas materiales, jurídicas y de bienestar para el ejercicio de una labor que es, por naturaleza, sensible y altamente vulnerable a presiones y riesgos de corrupción.
Es imperativo asignarle el lugar que le corresponde en el más alto nivel de la estructura organizacional. El Oficial de Cumplimiento debe contar con autonomía, independencia y reporte directo a la Alta Dirección.
Solo de esta manera será efectivo, real y visible el respaldo de las directivas, condición indispensable para que su gestión genere confianza, tenga capacidad de decisión y logre implementar controles efectivos frente a cualquier desviación de la integridad institucional”.
¿Cómo cree que debería cambiar la forma en que el país protege a quienes investigan estructuras de este tamaño?
Sobre esto, el General Buitrago comenta:
“Es fundamental brindar garantías reales, tanto en materia de seguridad jurídica como de seguridad material, a quienes ejercen la investigación criminal.
Se debe evitar, a toda costa, la politización de las investigaciones y cualquier tipo de injerencia indebida que desvíe el curso objetivo de la justicia. Lamentablemente, se han evidenciado malas prácticas en las que, a través de procesos corruptos, se termina estigmatizando, persiguiendo y anulando profesionalmente a investigadores experimentados, íntegros y altamente efectivos, precisamente por los resultados contundentes de su labor.
Aquí el sistema de justicia en su conjunto está llamado a cumplir un rol determinante, brindar respaldo, blindaje institucional y todas las garantías necesarias al investigador. Una condición que, en la práctica, no ocurre de manera permanente y que debe ser corregida con urgencia si se quiere preservar la capacidad investigativa del Estado y la independencia de la justicia”.
Lecciones de integridad: proteger a quien investiga es tan clave como controlar el riesgo
Este episodio, sumado a lo que ya se conoce del proceso de Saab en Estados Unidos, confirma algo que hemos venido documentando: desarticular una red de lavado de activos rara vez es un hecho aislado o un golpe de suerte. Es, casi siempre, el resultado de años de trabajo sostenido frente a estructuras que no se limitan a operar en la sombra, sino que activamente buscan comprar, presionar o infiltrar a quienes las persiguen.
Proteger la integridad de quien investiga es tan importante como fortalecer los controles de quien es investigado. En RISKS INTERNATIONAL insistimos en que un sistema de prevención sólido no solo debe identificar riesgos hacia afuera: también necesita blindar a las personas que hacen ese trabajo, dentro y fuera de la empresa. Contar con canales de denuncia realmente confidenciales y protegidos frente a represalias hoy es más que un requisito normativo o una buena práctica de papel. Es la seguridad de quienes trabajan por hacer bien.
¿Cuenta su empresa con las medidas de protección, garantías y mecanismos de control necesarios para respaldar a su equipo de cumplimiento frente a presiones internas o externas?
En RISKS INTERNATIONAL evaluamos la madurez de sus sistemas de gestión y fortalecemos la independencia de sus áreas de control. Solicite una autoevaluación aquí.
Por: Luisa Caicedo
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