El sector salud gestiona recursos públicos y parafiscales a través de una red de prestadores que se contrata, se audita y se paga en volumen. Ese flujo concentra el riesgo de integridad del sector: red fantasma, facturación por servicios no prestados, y vínculos no declarados entre quien contrata y quien recibe el contrato.
Al mismo tiempo, una IPS o una EPS trata datos de salud, que la Ley 1581 clasifica como **sensibles** y somete a un régimen reforzado: autorización explícita, finalidad específica y prohibición de condicionar la atención a que el titular los entregue. El incumplimiento aquí no es teórico, y la Superintendencia de Industria y Comercio lo sanciona.
El tercer frente es el personal. Cargos con acceso a medicamentos de control, a facturación o a historias clínicas, en un sector con rotación alta y verificación mínima.