El formulario de conocimiento de la contraparte suele ser un PDF que se envía por correo, se diligencia a mano, se escanea torcido y vuelve incompleto. Entre idas y venidas, vincular a un proveedor tarda dos semanas, y la mitad de los campos que la norma exige quedan vacíos o ilegibles.
Hay un problema adicional que casi nunca se ve venir: ese formulario recoge datos personales, y la Ley 1581 de 2012 exige una autorización previa, expresa e informada, con prueba de qué texto aceptó el titular y cuándo. Una casilla marcada en un papel escaneado no es prueba de nada, y el responsable del tratamiento es la empresa que recogió el dato.