La construcción y el sector inmobiliario concentran dos características que el lavado de activos busca: operaciones de valor alto y activos que conservan valor. A eso se suma una tercera, propia del negocio: una cadena de subcontratación profunda donde el control del principal se diluye rápido.
La debida diligencia del comprador es donde más fricción comercial aparece. Pedir origen de fondos incomoda a la fuerza de ventas, y ceder en eso es exactamente lo que después figura en el informe de la visita. El objetivo no es frenar ventas: es tener un procedimiento proporcional al riesgo, aplicado igual a todos, y con soporte.
En el lado de proveedores, el riesgo se mezcla con el laboral y el de seguridad. Un subcontratista sin seguridad social al día no es solo un incumplimiento formal: es una contingencia solidaria.