Las estructuras criminales no descansan. Su ingenio para hacer el mal no tiene límites, y su capacidad para encontrar nuevas fachadas detrás de las cuales esconderse parece no agotarse. Hasta parece que tuvieran un departamento de innovación y desarrollo ilimitado. Sorprende ver cómo las estructuras delictivas despliegan un ingenio para sofisticar sus actividades, centrando su creatividad hacia el delito en lugar de construir valor para la sociedad.
¿Quién sospecharía que detrás de un altar con imágenes de santos, velas y rituales esotéricos podría estar operando una red de lavado de activos conectada con el narcotráfico? A simple vista, para el ciudadano común resulta difícil imaginar que detrás de todo ese montaje espiritual y supuestos amarres amorosos se pueda esconder un entramado de lavado de activos, extorsión y crimen transnacional.
La fachada: altares, rituales y dinero sucio
En las primeras indagaciones que se hicieron sobre este tipo de estructuras criminales, las autoridades encontraron que no se trataba de grupos dedicados a cometer hechos propios de la delincuencia común, sino organizaciones que utilizaban como fachada la santería y la brujería, actividades que aprovechaban para ofrecer trámites migratorios fraudulentos que terminaban en estafas millonarias a ciudadanos latinos residentes en Estados Unidos y países de Centro y Suramérica.
Una operación conjunta entre el Gaula Militar, el CTI de la Fiscalía General de la Nación y el Homeland Security Investigations (HSI) de Estados Unidos permitió desarticular en el departamento de Tolima a la red criminal conocida como “Los Brujos”, acusada de estafar a ciudadanos y lavar dinero ilícito bajo la fachada de servicios esotéricos y trámites migratorios fraudulentos.
Los resultados del operativo hablan por sí solos: doce allanamientos simultáneos en Ibagué, Espinal y Suárez dejaron como saldo más de 16 millones de pesos en efectivo, 22 celulares, 7 computadores portátiles, 11 memorias USB, 7 discos duros, 12 tarjetas bancarias y 98 documentos clave para la investigación.
¿Cómo funciona la modalidad de extorsión y blanqueo de capitales?
Todo comienza con la captación de víctimas a través de redes sociales y plataformas digitales, donde ofrecen falsos servicios esotéricos: amarres, limpiezas espirituales, rituales para resolver problemas económicos, sentimentales o migratorios. Personas en situación de vulnerabilidad, desesperadas por encontrar una solución rápida, son el blanco perfecto.
Según un artículo publicado por Infobae Colombia, durante estas sesiones los clientes suelen confesar secretos íntimos, vulnerabilidades o detalles de su vida financiera. Esos datos confiados en secreto son utilizados posteriormente para chantajear y extorsionar a las víctimas con sumas millonarias bajo la amenaza de divulgar su información privada.
Pero más allá del daño directo a las víctimas, estas estructuras cumplen otra función dentro de la economía criminal: lavar dinero. Los pagos por "servicios espirituales" o "trámites migratorios" que nunca se cumplen son el mecanismo perfecto para justificar ingresos de origen ilícito. No hay producto físico que rastrear, no hay cadena de suministro que auditar.
Factores sociales y la respuesta de las autoridades:
El desempleo ha sido identificado como uno de los principales factores que lleva a muchos jóvenes a involucrarse en estas actividades, percibidas como una solución rápida a sus problemas económicos, pero que en la mayoría de los casos derivan en estafas, extorsiones y otros delitos.
Como lo advirtió el obispo del Espinal, monseñor Miguel Fernando González, citado por Infobae Colombia: "Hay un montaje económico muy fuerte entre la brujería combinado con narcotráfico. Se mueve mucho dinero, y los jóvenes incautos se unen a estos negocios con el deseo de ganar dinero fácil y rápido, terminan involucrados en un ambiente de violencia y codicia que muchas veces lleva a la muerte."
La falta de oportunidades es real y no se puede ignorar. Pero tampoco puede convertirse en justificación.
Este fenómeno ya está en el radar del nuevo gobierno nacional. El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció en la primera Cumbre de Seguridad realizada en Barranquilla una contundente ofensiva contra este tipo de estructuras, identificando el microtráfico, el hurto, la delincuencia juvenil, la extorsión y la brujería relacionada con lavado de activos como cinco de los principales delitos que atacará su administración en Ibagué y el Tolima.
Lo que este caso le enseña al Compliance y a la gestión de riesgos
El caso de Los Brujos es una lección que va mucho más allá del Tolima. Le habla directamente a los Oficiales de Cumplimiento, a los analistas de riesgo y a cualquier empresa que crea que el lavado de activos solo ocurre en negocios obviamente sospechosos.
La realidad es otra. El dinero ilícito busca los espacios menos vigilados, las actividades menos reguladas, los sectores donde nadie hace preguntas. Un local de esoterismo es uno de esos negocios informales con poca probabilidad de que esté en el radar de la mayoría de los sistemas de prevención. Y eso es exactamente lo que los hace atractivos para el crimen organizado.
El cumplimiento no puede quedarse quieto:
El crimen organizado evoluciona, se adapta y encuentra nuevas formas de operar. El Compliance también debe hacerlo. Actualizar las matrices de riesgo, fortalecer los procesos de debida diligencia y capacitar a los equipos para identificar señales de alerta donde menos se esperan no es opcional, es una obligación.
En Risks International acompañamos a las organizaciones en ese proceso, porque entendemos que el lavado de activos no avisa, no tiene cara obvia ni sector predecible. Y la mejor defensa siempre será anticiparse.
Porque el crimen organizado no descansa. La prevención tampoco puede hacerlo.
Por: Luisa Caicedo
Fuentes:
https://www.compliance.com.co/risks-international-lavado-de-activos-arte-comercio-exterior/

